lunes, 1 de enero de 2018

¿Por qué nos gusta tanto bailar?

Al bailar podemos evadirnos de los problemas y las rutinas y relajarnos al compás de la música. Además, nos ayuda a mejorar la coordinación y la memoria.

Hay de todo y para todo en el mundo, y eso lo hace divertido ¿o no es así? Vamos a enfocarnos en algo que unos disfrutamos y nos sorprende que otros no lo encuentren tan divertido, como lo es bailar, hoy he pensado en ello, y me he sorprendido encontrando una variedad de explicaciones comunes y en algunos casos científicas, sobre por qué gusta a la gente bailar.

A mi me encanta… Y a ti, ¿te gusta bailar? ¿por qué?

No hay nada de raro en que a algunos no les guste bailar. Es normal, a otros no les gusta el baloncesto, y sé de muchos más que en su vida disfrutan de la pesca, o prefieren leer un libro. Hay muchas razones curiosas, que quizá más de uno encontrará coincidente y a otros no les parecerán tan razonables…

Bailamos como ritual de apareamiento, algo que hacemos como tantas cosas casi sin pensar, cuando nos sentimos atraídos por alguien, nos encanta la cercanía que nos permite el bailar entrelazados, y aún cuando no sea uno de esos bailes, el sólo rozar quizá su mano, puede lograrse mediante un pretexto como es el baile…

Bailamos porque nos provoca agradables sensaciones de relax. Nos gusta sentirnos relajados, y con el baile olvidamos la rutina cotidiana de nuestros días, para dejarnos llevar por el sonido de una música que nos gusta y por los movimientos del baile, alejados de todo y concentrados en la música.

Bailamos porque es un buen ejercicio. Muchos encontraron tiempo atrás, los beneficios físicos de dejarse llevar por una sesión de baile, y es cierto, con el baile como con la natación se queman calorías y se puede estar en forma… Aunque esta última no sea tan romántica manera…

Y bailamos por instinto… Al menos eso es lo que dicen los científicos, siempre prestos a encontrar explicaciones a todos nuestros hábitos. Bailamos instintivamente porque es una de las primeras actividades que el hombre desarrollo cuando conformó los primeros grupos, las primeras tribus. Que sí, que el hombre prehistórico hacia algo más que cazar y recolectar, él también bailaba…

Aun después de todo lo dicho, no importa por qué sea que bailamos, es una de esas cosas que disfrutamos… Bailamos por tradición porque forma parte de los rituales festivos de todas las culturas… ¿Tú por qué bailas? Con tantos motivos… Me quedo la bonita sensación que obtenemos cuando disfrutamos bailando con alguien que nos importa… Porque ya lo dijo alguien por allí… Bailar pegados es bailar…

¿Por qué nos gusta bailar? ¿Nos mueve la música?


Rescatamos para nuestro blog una entrevista de octubre de 2008 del mítico programa Redes de Eduard Punset. En este capítulo es entrevistado el neurocientífico de la Universidad de Sheffield, Lawrence Parsons. El cual investiga la relación del ser humano con la música y la danza. Algunos de los tema que tratan tienen que ver con el origen evolutivo de la danza, bailes étnicos, música, relación de la danza con el lenguaje, relación entre las emociones y la danza, y sobre cómo el aprendizaje de la música y la danza relaciona distintas zonas cerebrales, lo que es bueno para la memoria operativa y para la capacidad de planificación.

Tan natural es nuestra capacidad para el ritmo, la música y la danza que la mayoría de nosotros damos por sentado que es algo innato. Pero este instinto es, para todos los efectos, una novedad evolutiva entre los humanos. Nada comparable sucede en otros mamíferos, ni probablemente en el reino animal. Nuestro talento para el baile nace de una confluencia de música, movimiento, ritmo y nuestros propios gestos. La música y el baile exige un tipo de coordinación interpersonal en el espacio y el tiempo que es casi inexistente en otros contextos sociales.

A pesar de que la música y el baile es una forma fundamental de la expresión humana, no se ha abordado de una manera científica hasta hace, relativamente, poco tiempo. Los resultados ofrecen una visión interesante sobre la complicada coordinación mental necesaria para ejecutar, incluso, los pasos más básicos de la danza.