miércoles, 11 de enero de 2017

8 cosas que los bailarines extrañan cuando dejan de bailar

Las transiciones en la vida nos conducen a llevar a cabo sacrificios, y para muchos esto significa abandonar por completo la danza. La escuela nos ofrece muchas oportunidades increíbles, lo que conlleva no poder seguir bailando constantemente, así que llega un momento de pasar ese capítulo tan importante en nuestras vidas.

Aquellos que han dejado de bailar entenderán que esto no es una cosa fácil de hacer. Hay una larga lista de cosas que siempre vamos a recordar. Aquí te dejamos 8 cosas que los bailarines extrañan cuando dejan de bailar:

1. La adrenalina
No hay sensación más grande en el mundo que hacer lo que amas frente a una gran multitud. No importa cuántas veces lo hubieras hecho antes delante de tu familia y amigos, bailar frente a un público siempre nos produce cierto tipo de adrenalina que no puede ser remplazada por nada. Una vez que dejas de bailar, es difícil encontrar este sentimiento en otros aspectos de tu vida.

2. Hábitos extraños
¿Recuerdas cuando ver la televisión en posiciones extrañas que tu familia no podía entender?,¿Recuerdas los conteos 5, 6, 7, 8 para marcar el tiempo ante cualquier cosa o en clase? Hay ciertos aspectos que los bailarines hacen inconscientemente en la vida cotidiana que nos dicen: “¡Yo soy bailarín!”
Nunca nos damos cuenta de que esos detalles estaban allí hasta que te encuentras haciéndolos cada vez menos, porque los hábitos se desvanecen.

3. El caos
Suena raro, ¿no? Bueno, es cierto. Cuando te alejas de tus horarios naturalmente caóticos que consisten en prácticas, ensayos y actuaciones, existe un gran ajuste. Al final del día, la locura siempre valía la pena.

4. El escape
Aunque el baile quizá añadió un poco de estrés a nuestra vida, de alguna manera también se lo llevó. Siempre fue una actividad en la que podías perderte sin tener que pensar en nada. Siempre que la vida era difícil de controlar, la danza fue algo que nos permitía escapar de la realidad, y ahora a menudo nos podemos a llegar a sentir perdidos sin ella. Es difícil saber que no tenemos más clases de baile por la noche y que ahora tenemos que encontrar otras maneras para lidiar con nuestra vida sumamente ocupada.

5. Flexibilidad
¿Aún recuerdas el esfuerzo que hiciste para conseguirla? Años y años de entrenamientos te dieron la capacidad de ser flexible y poco a poco estás perdiendo esa habilidad. Conforme pasa el tiempo, bailas cada vez menos, y tus músculos largos olvidan lo bien que se siente estirarse.

6. Despertar adolorido
No existe entrenamiento tal que nos envuelva completamente a nosotros mismos como cuando nos perdemos en la música bailando. Los bailarines siempre pueden despertarse por la mañana sintiendo el dolor que de cierta manera les recuerda que valió la pena.

7. Los vestuarios
La danza era la excusa que tenías para usar un traje llamativo, ¿y ahora qué? Echas de menos las pestañas postizas, el olor eterno a laca para el cabello y los trajes brillantes que dejan algunas marcas. No sabes por qué, pero te encantó todo esto.

8. Bailar junto a nuestros mejores amigos
No importa si era un grupo, una compañía de baile o una clase de danza, eran los mejores amigos; los que se entendían de una manera en que otras personas no podían. Sabían lo que era la presión, la lucha y la pasión detrás del baile, porque llegaron a bailar juntos todos los días. A su lado creciste, confiaste en ellos y ellos confiaron en ti, y compartieron una cantidad infinita de horas de baile.

Por lo menos no podemos perder los recuerdos que nos dejo la danza, porque eso lo vamos a tener para siempre.